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• Un granjero compra un nuevo gallo y lo mete en el corral. Inmediatamente
se le empieza a caer la baba al ver tantas gallinas juntas, pero de
repente ve a otro gallo viejo y decrépito medio escondido en el fondo, y
rápidamente se dirige a él dispuesto a pelearse.
- Oye, pero que vas a hacer?
- Te voy a matar, viejo inútil, no hay sitio en este gallinero para los
dos... de hecho, creo que no hay sitio ni para ti solo.
- Pero eso te parece bonito, con lo viejo y hecho polvo que estoy? No
tengo ninguna posibilidad de sobrevivir contra un joven fuerte y sano como
tu. Además, no hay necesidad de que nos matemos. Mira, que te parece si
hacemos una carrera? El que gane, se queda con todas las gallinas; el que
pierda, se queda a verlas venir. De acuerdo?
- Bueh, pues vale, ya ves que miedo, tampoco tienes ninguna posibilidad de ganarme...
- Pues mira, vamos a dar tres vueltas al pajar. Que te parece si me das una vuelta de ventaja?
- Ja, ja, solo una? Pero si con lo que cojeas no vas a poder acabar la carrera ! Ja, ja, de acuerdo.
Total, que empiezan a correr, el gallo viejo tiene que dar dos vueltas y
el joven tres. El joven inmediatamente toma la delantera, y antes de que
el viejo haya completado la primera vuelta, el otro se le está acercando
por detrás, y justo en el momento en el que le va a alcanzar, ¡¡ BAM !!
El gallo joven cae muerto y se oye al granjero decir, mientras recarga la escopeta:
- Mierda, ya son tres los gallos maricas que he comprado este mes, y
mira que ya es casualidad que todos me persigan al viejo alrededor del
pajar, a este paso nunca lo jubilo... |
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• Un gato caminaba por un tejado maullando: ¡Miau, miau!
En eso se le acerca otro gato repitiendo: ¡Guau, guau!
Entonces el primer gato le dice:
- Oye, ¿por qué ladras si tu eres gato?
Y el otro le contesta:
- ¿Es que uno no puede aprender idiomas? |
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• ¿Cuál es la diferencia entre un perro y un gato?
El perro piensa:
- Los humanos son buenos, me alimentan y me cuidan, así que deben de ser dioses.
El gato piensa:
- Los humanos son buenos, me alimentan y me cuidan, ¡así que yo debo de ser su dios! |
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• Dos amigos se encuentran en la plaza del pueblo.
- ¡Oye, Marcelino! ¿Qué llevas bajo el brazo?
- Es un zorrillo.
El amigo, alucinado, le contesta:
- Pero, ¿y el olor?
- ¡Ah, pues que se aguante! |